
Desde La Habana, acaba de publicar el Observatorio Crítico una “Declaración de rechazo a las actuales obstrucciones y prohibiciones de iniciativas sociales y culturales”. El texto en cuestión nos ofrece la relación de hechos que motivan al mismo, así como establece cierto “precedente” en la guerrita de los emilios. Este acto de protesta ha sido suscrito por un centenar de intelectuales cubanos y varias asociaciones civiles autónomas. Sin embargo, dicho mensaje ha obtenido poca visibilidad y/o escaso impacto mediático dentro y fuera de Cuba. El autor se adhiere a este grupo. Entonces, este artículo se extiende sobre las razones personales que justifican tal adhesión. Es decir, nada de cuanto diga debe comprometer el recto sentido de la Declaración.
Considerando una realidad por enfrentar: el estado de fractura en que se encuentra la sociedad cubana en la actualidad, creímos que el protestar las agresiones contra aquellas libertades públicas que nos resultaban más propias o cercanas, debía abrir la posibilidad para que la inconformidad de otros se mostrara a plenitud. Pensamos que, sobre estas bases, más tarde podríamos hacer causas en común. Esperábamos que la denuncia del crimen se fuera logrando por un concierto de voces plurales hasta alcanzar la totalidad La filosofía de no-violencia que practicamos casi todos los adscriptos a esta batalla, --quizá algo ingenuos en política-- nos ha llevado a pensar que siempre la razón de la fuerza será vencida por la fuerza de la razón. Éticamente esto es correcto. Políticamente, en cambio, la realidad nos ha ofrecido ciertas lecciones que debemos de entender mejor. Estos hechos niegan la propia legalidad que asiste al Gobierno cubano para legitimar sus políticas públicas. Incluso, la política del gobierno local de Granma –como una muestra de un ejercicio de autonomía regional en negativo--no sólo desafía la política del Gobierno central, sino, además se enfrenta al disenso de los intelectuales de aquella región del país. ¿Qué puede explicar que el Gobierno central y la sociedad civil cubana se mantengan todos cruzados de brazos ante tales excesos? Está en curso un complot cuyo rostro visible es Ramiro Valdés Menéndez. Conspiración que se fraguó desde la CUJAE (2008), mientras los conjurados hacían un homenaje al ex ministro de la Educación Superior: Vecino Alegret. Complot que ahora muestra una imagen triunfal --durante la toma de posesión de Evo Morales (2010)-- con la visita de Ramiro y su esposa Alicia Alonso (rectora de la CUJAE) a La Higuera… donde antes cayera su jefe ¿y amigo?: Che Guevara. Mientras su conducta niega los ideales del Guerrillero Heroico en Cuba.
Frente a esta realidad, adopto esta hipótesis de trabajo: Una élite de tartufos trata de secuestrar el poder en Cuba. Después de consultar al pueblo Raúl Castro presentó un programa de reformas. Los lebreles del status quo han ofrecido tal resistencia que acabaron por inmovilizar toda posibilidad de cambios en la realidad. Los métodos “analógicos” del gobierno son descalificados por la realidad “digitalizada” de la sociedad. [Política fallida ante la sobremodernidad, diría Marc Augé. En otros trabajos he advertido sobre el agotamiento de un modelo de dominación política en Cuba y sus efectos regresivos contra la sociedad.] En la alta política este dilema se presenta como un vacío de poder. Las luchas en Palacio se dan entre facciones que, finalmente, acaban por liberar a los raulistas de la indeseada crítica interna. La miopía del Gobierno era imbécil: ahora es criminal.
Cuando hago al Estado burocrático mis críticas, estando tan habituados todos al irrespeto del mismo, podrían no entenderse bien aquéllas. (Sobre todo me refiero al dilema humano que implican las mismas.) Tengo todas las pruebas que indican cómo la burocracia en Cuba asesinó a un anciano incapacitado física y mentalmente que tan solo recibía una pensión de 128.00 pesos (cuando el dólar estaba a 150 pesos). Echado a su suerte desde los 90s, este anciano fue humillado hasta provocar su muerte en 2008. Sin embargo, estas pruebas no serían suficientes para demandar ante tribunales a los 57 burócratas que participaron en tal asesinato. Las leyes en Cuba protegen estas felonías. Cuando me refiero al Estado policial, en particular; así como al franco divorcio entre la razón de Estado y la soberanía popular en general, hablo de personas como Víctor Guerra León: capitán del Ejercito Rebelde, --que murió en la década de 1990-- sería internado por los ortodoxos (pro-soviéticos) en una clínica psiquiátrica en Matanzas para recibir una terapia de dieciocho electro-shocks (1969). La razón de la terapia se debía, según el diagnóstico médico, por su condición de maoísta. Desde luego, parecía obvia su enfermedad pues los políticos en Cuba daban por correcto que los soviéticos se echaran sobre Praga en la primavera de 1968. Entonces todo aquel que insistiera en leer panfletos chinos no se encontraba en su sano juicio. Los artífices del Estado burocrático policial se hallarán entre la policía política y los burócratas venales, que no solo mantienen a los cubanos agobiados de trámites y bajo control, pues además éstos asesinan a los indefensos y humillan a las minorías.
Porque… Sucede que aquel anciano –primer teniente del Ejercito Rebelde-- y Vitico eran respectivamente mi padre y mi tío materno. (Siendo ellos los que primero se alzaron en Matanzas contra Batista ¡con solo veinte años de edad!) Después de tanto ninguno abdicó de su militancia junto a la Revolución cubana. Sabían que tendrían muy pocas posibilidades de vencer a un ejército de arribistas, lamebotas, cínicos, indolentes, etcétera pero los ideales que defendían les hacían sentirse mejores personas y esto reducía en mucho la precariedad de sus vidas que aquellos mercenarios le imponían. Ellos habían nacido y crecido en la miseria. Ahora no podía ser peor. [Cuando los cubanos hayamos superado esta difícil etapa, les prometo hoy, podré contar cuándo hicieron contra mi persona estos mismos que ofrecen ahora sus rostros en señal de triunfo.]
La actitud casi tragicómica de Ramiro al visitar La Higuera –cuya razón original debió ser “épica”: un héroe que regresa a sus raíces --, así como lo que dejo escrito en aquel lugar, ofrece la imagen exacta de la talla intelectual y moral del mismo. Somos ambos vecinos de Santa Fe, en La Habana. Desdichadamente hace mucho tiempo que dejó Ramiro de participar en aquellas partidas de dominó que se celebraban en una esquina del barrio. Quizá sea esto porque ha pasado ese tiempo de desgracia en que estuvo “fuera del juego”. (¿Algo hizo éste que merezca ser destacado en su etapa de empresario al frente de COPEXTEL? Dentro de los leales históricos, ¿nadie mejor que Ramiro? ¿Dónde está Efigenio Almejeiras, acaso?) Ahora adopta las mismas tácticas (serruchar el piso al enemigo) que antes le aplicaron los tecnócratas a él mismo a finales de la década de 1970. Cuestionables el hecho de emplear estos medios. Pero así también son discutibles los fines que persigue. [Estas luchas de Palacio me hacen recordar la política de Stalin que descabezó al Ejército Rojo previamente a la entrada de la URSS en la II Guerra Mundial.] Quienes por oficio hemos estado ocupados en el trabajo de deconstruir textos podríamos hacer la disección de las palabras que dejó escritas de Ramiro allá en Bolivia. Evidentemente se debe a un comando que le ha encargado ciertas misiones para contestar la resistencia que ofrecen los lebreles del status quo frente a la reformas de Raúl Castro. Ahora bien, le falta el talento de Carlos Lage para dirigir un Estado. Tampoco logra mantener bajo control a la sociedad. Lo cual es más discutible pues --siendo ministro de la Informática-- la conexión con la Internet se produce bajo el control policíaco de él mismo. Las cosas turbias que todos sabemos que ocurren en Cuba –incluidos los delitos de cuello blanco--, Ramiro las silencia: se hace cómplice de ello.
La actitud del gobierno de Granma no es gratuita. Está siendo respaldada “desde arriba”. La crítica de Che Guevara cobra actualidad en este caso. La realidad se simplifica entonces. Es decir, nos ofrecen como educación aquello “que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios” –había advertido Che Guevara--. La acción del CENSEX han resultado más “agresiva” ante los moralismos que frenan la liberación de las minorías y, sin embargo, tenido todo el apoyo del Gobierno sin hace el juego a tales fuerzas de la reacción. Esta razón suma evidencias contra quienes buscan secuestrar el poder en Cuba para contribuir a la derechización de la sociedad cubana.
Sabemos que ahora no serviría de nada consultar al pueblo de la región sobre el dilema en cuestión. Pongamos un ejemplo: Nicolás Guillén Landrián. En medio de una discusión entre intelectuales Guillén Landrián exigió realizar una consulta a los trabajadores del taller de Línea y 18, --participes de un documental que él realizara-- ante las críticas que recibió su película en dicha industria. Finalmente lo que entendía y apoyaba el humilde trabajador fue censurado por los burócratas del Estado cubano. No hay derecho a tener ilusiones en esto. Estamos ante la razón de la fuerza de nuevo. Durante los últimos tres años la derecha ha ido tomando plazas y cercando a los segmentos críticos de la sociedad. Pedro Simón, miembro fundador de la Cátedra Haydee Santamaría (CHS), realiza una arqueología de las luchas estudiantiles en Cuba durante las últimas dos décadas. En un ensayo mío: “Democracia, autoritarismo y liberación”, hablé de la estrategia de cercar a la Ciudad Letrada que seguía la derecha. Desde dos posiciones les atacan: una, la Universidad, y otra, las provincias. Estas son hoy plazas que disputa la derecha. Sin tribuna en la Universidad ni espacio en la comunidad, ¿qué otros espacios le quedan a los artistas e intelectuales cubanos para dar la batalla de la libertad? Les alerté antes. Precisamente cuando hacía la crítica al IV Congreso de la UNEAC: “Ante la Ciudad Letrada en Cuba” (2008). Aquel pacto que adoptaron en la década de 1990 con el Poder y hoy actualizan, decía, en breve volverá contra ustedes mismos. Desde luego, los miembros de la Cátedra Haydee Santamaría que firmaron la Declaración ya estaban advertidos además de la respuesta que podían esperar de la Ciudad Letrada.
Luego, si todos los artistas e intelectuales cubanos son respetuosos del pacto de complicidad con el Poder, que fue ratificado en el IV Congreso de la UNEAC, entonces, tendrán el derecho a viajar o residir en el exterior –que implica: pactar contratos de trabajo, comprar inmuebles y otros bienes, tener estudios propios, etcétera--; acceder sin restricción a la Internet: adquirir bienes y servicios fuera del alcance de la población; recibir el apoyo y la promoción en el extranjero y dentro de Cuba por parte del Estado, etcétera. Decíamos que los dueños de viviendas en Miramar que las alquilan podían pagar el salario que perciben todos los trabajadores del país en cuatro meses. Pues bien, solo dos artistas en este barrio han aportado al fisco (ONAT Playa: 2002) cinco veces más que todos aquellos otros juntos.
En octubre de 2007 pudo resultar despiadada la crítica que hicimos contra la guerrita de los emilios. Entonces la califiqué de “ajuste de cuentas” que buscaba cuotas de poder mayores. Después de marchar tras la manada de leones, las hienas lanzan su ataque en contra de aquellos que habían caído en desgracia: los más débiles de todos --no aptos para cazar--. ¿Por qué no discutir de principio a fin la historia del Estado obrerista: 1971/1989? ¿Por qué reducir la tragedia a la Ciudad Letrada, cuando se produjo la fractura de la sociedad de conjunto? ¿Por qué no ponderar los movimientos contraculturales que recorren el período? Quedarse en la crítica del pavonato sin referirse al aldanato era como negarse a hacer el balance crítico de un ciclo histórico que aún mantiene en el poder a muchos de sus artífices. ¿Protestar contra el hombre del orden? ¿Asaltar la manada de frente? Esto exige tocar fondo. La cuestión era redistribuir el poder, no eliminar aquel. En esa línea entró el IV Congreso de la UNEAC al exigir que los políticos dieran espacio a los intelectuales en el reino de los que mandan sobre vidas y haciendas en este mundo. Esto podría explicar porqué esta Declaración no haya tenido ni la acogida ni el destino de aquella guerrita de los emilios. Los eventos que discutimos acá fueron cómplices de un crimen contra la soberanía popular, que hoy resulta evidente ante el estado de fragilidad que muestra la sociedad para enfrentar la ofensiva de la facción ramirista contra las libertades del pueblo llano en Cuba. En esto no disculpo a Raúl Castro. El apoyo que reclamó de los leales histórico para enfrentar a los lebreles del status quo no podía resultar en otra cosa: ostpolitik.
Entre los adheridos a la “Declaración de rechazo a las actuales obstrucciones y prohibiciones de iniciativas sociales y culturales”, honestamente, están aquellos que objetaron a la anterior “guerrita de los emilios” las estrecheces de sus espacios de debate. Esperaban estos amigos míos, ahora mismo, saltar las verjas para inundar de flores silvestres los jardines… ¿de Palacio? [Sí, de Palacio.] Pienso que adoptar actitudes intelectualistas ante la realidad constituyen algo elitista, patrañero y déspota. (Lo mismo que resulta ser la ideología militarista que sostiene la estrategia de regimentación de la sociedad cubana en la actualidad.) Esta actitud es demasiado estatista –dada por oposición a la misma--. Otra cosa será el Observatorio Crítico en este debate.
Mario Castillo lo calificó como “espacio de creación de espacios de creación”. Están en ejercicio miles de iniciativas así en Cuba. Ellas son desarticuladas por el Poder. Aún así, sigue siendo este Observatorio Crítico un nicho de creatividad que cataliza la criticidad al nivel capilar de la sociedad. Está mi gente intuitivamente en lo cierto. Pero en la táctica no son menos. El método que sostiene a la convocatoria que significa la Declaración es dialógico: no es disidente su actitud, sino de respeto a la dignidad de la multitud. Entre los adheridos a la Declaración indicamos dos extremos: Grupo “Nuestra América” (GNA) y Socialismo Democrático y Participativo (SDP). Asimismo, hacia el interior de aquellos que profesan la no-violencia –una matriz del OC--, como ha sucedido entre los libertarios desde siempre en la CHS, también hay extremos que reportar. Por una parte, la realidad puede ser contingente pero no contradice el orden cosmológico del mundo –según GNA--. Entonces, nuestro deber es adoptar una actitud crítica ante la realidad. Quizá una actitud más ocupada en los detalles. Por otra parte, el mundo que contiene mundos abre la posibilidad de elección del mejor de aquellos. El deber es articular un proyecto de país entre todos. Según la lectura de SDP, la solución de continuidad de la Cuba-mejor se hallaría en la cooperativización de la futura sociedad, --sin reducción economicista del concepto-- que parte del ideal marxiano de entender a la sociedad comunista como la “libre asociación de trabajadores libres” y que, asimismo, tiene por objetivo la liberación de la sociedad del estatismo. Porque nos liberamos al liberar. Construir con espíritu libertario este espacio ha convertido a la CHS en más ecologista.
¿Exigirle más a Raúl Castro? No. Sería como pedir peras al olmo. Hace su mejor esfuerzo que servirá para nada. Las reformas han fracasado porque los métodos autoritarios las han ahogado. Según había alertado en un artículo mío: “Sopla el viento a favor” (2008), allí estaban las debilidades de las mismas. El cambio de estilo que significó la retórica de Raúl Castro me pareció algo positivo pues abría puertas a una visión horizontal de las estructuras de poder en la sociedad cubana. Sin embargo, esto le obligaba ha ser consecuente con la adopción de métodos más dialógicos. Sospechando de todos, Raúl Castro acabó confiando a los inquilinos de Palacio los destinos de las reformas. Por tanto, en esta batalla no triunfó la resistencia de los lebreles del status quo, sino que fracasó por autoritaria la política de reformas del Estado cubano.
Considero que la miopía política de los históricos liquida toda posibilidad de hallar una solución de continuidad para las reformas en cuestión. Conozco bien esta historia desde un principio. La señora Alicia Alonso, rectora de la CUJAE, mando a cancelar mi contrato de trabajo con este Centro (2007). El motivo que justificó tal medida se refería al contenido de una conferencia mía ante los estudiantes de Arquitectura en dicha institución docente, donde había dicho: “Confieso que no me molesta que ustedes se cuestionen la calidad de mis clases porque mi salario lo pagan sus padres. Pienso que ustedes –FEU mediante-- están todos obligados a fiscalizar los gastos ordinarios de su escuela. Porque estos resultan el sudor del pueblo trabajador hecho presupuesto del Estado que “subsidia” a este Centro”. Estaban en aquel salón ciento veinte estudiantes de segundo, tercero y cuarto años de Arquitectura y la mitad del decanato de la Facultad. Aquéllos se opusieron a la expulsión. La señora Alicia pasó por encima de los estudiantes (340) y su Decanato, y jamás respondió a las objeciones de la UJC de aquella institución docente por sus excesos. (Entonces Alicia era apenas vice rectora docente del Centro. Le venía esa autoridad del hecho de resultar la esposa de Ramiro Valdés.) Mientras que están obligados los estudiantes a discutir el escaso tiempo-máquina que la Rectoría le ofrece, esta última no escatima los gastos de directivos de la CUJAE. Como en el Aleph, esta “piña” sintetiza todo el dilema de Cuba. Este no es la única en el país, es cierto. (¿Tráfico de influencias o mafias?) Pero esa piña está cerca de los círculos de poder y le sería difícil negar que nada tengan que ver con la misma.
Dejemos a Pedro Simón, más tarde, contar la historia de las luchas estudiantiles en Cuba en las últimas dos décadas. Que sería bueno rescatar toda la memoria para encarar la pelea. Pero ahora no esperemos más del Poder. Quizá este artículo haya logrado hacer entender mejor que la liberación del pueblo llano no resultará de la dádiva de los burócratas sino del combate de la multitud contra aquellos que divorcian a la razón de Estado de la soberanía popular. El dolor de hijo me hace pensar en todos aquellos que asesinan los burócratas a diario en Cuba. Cuando se critica a los burócratas en Cuba se piensa de inmediato en cierta cantidad de trámites que echaríamos de encima. ¿Cómo lograr que nos indignemos hasta decir: “¡Basta ya de parásitos que viven a cuestas del pueblo llano!”? Porqué no podemos decidir qué prioridades de inversión debe adoptar el Estado, por ejemplo, mientras con ligereza emplea nuestro dinero.
Cincuenta años después, estos señores nos ofrecen una sociedad fracturada en donde bastaría con intentar escapar de nuestro barrio-celda para merecer un severo castigo. (Decreto 217 incluido.) “Confíen que todo lo hacemos por su propio bien”, nos aseguran. Ahora tratan al pueblo como bestia. Les hemos dejado hacer y vean cuáles resultados nos ofrecen ellos: Estaciones de policial que son convertidas en cárceles clandestinas en donde miles de cubanos ilegalmente han estado esperando por semanas hasta ser devueltos a sus “lugares de origen”. Somos un país tan excluyente como aquel de 1959. Celebramos el esfuerzo que realizan en la actualidad por reconvertir el utillaje de la economía. El precio la chatarra hoy es altísimo. ¿Cuánto se podría hoy recuperar de aquellos 32 mil millones de dólares que gastamos para dotar nuestra economía con una tecnología de cuarta generación en las décadas de 1970/1980? En la zona norte del oriente cubano se están creando estaciones para trasvasar el agua necesaria que regaría las escasas tierras fértiles. Cuando ellos lleguen a aquel destino, ¿acaso piensan aplicar las técnicas ecocidas que hicieron estériles a dos tercios de las restantes? Las prácticas de educación --no-escolares-- que el Estado burocrático policial adoptó han creado personalidades con fuertes rasgos histeroides. (Nunca se sabrá porqué te premian o porqué te castigan.) Finalmente, resultó un hombre nuevo de aquella aventura: para bien y para mal. Definitivamente, existen tantas razones para exigir nuestro derecho a administrar la economía nacional, directamente, como motivos suficientes hallaremos para sostener la sospecha de que estos burócratas no están capacitados para seguir adelante. Echémoslo abajo sin violencias: forjando una sociedad autónoma –como diría Gramsci: “coherente y bien articulada”-- para descalificar al estatismo.
Santa Fe, Ciudad de La Habana, Cuba: 21 de enero de 2010.
E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarlaEl reporte del “encuentro” entre Ramiro y Che Guevara, que mostró el NTV estelar de la televisión cubana el día 19 de enero de 2010, resultó algo patético. La marcha del Comandante era acompañada por el comentario del periodista que hablaba del “hombre de la barbilla inconfundible desde la Sierra” –objeción: La que tenía Carlos Rafael Rodríguez era más ilustre, antigua e digna (pues nunca se abrazó a Fidel Castro para llorar por la pérdida de un puesto en el Estado)--. Después se escucho a Ramiro, en su propia voz, decir NADA.
Estimo yo mucho a aquellos que organizaron la acción de protesta como para atribuirle una carga peyorativa a esta metáfora en contra los mismos. Una actitud no valiente, es cierto. Pero esta acción llevó al límite de lo posible el ataque a Palacio. Desde luego, ésta no devino en grupo de presión al interior del Poder; sino, más bien en rehén del mismo. Partiendo del cálculo político que sostiene a la estrategia de regimentación de la sociedad en proceso –pieza que faltaba para aplicar el modelo chino en Cuba--, resulta obvio que esperaban que la respuesta de los intelectuales sería débil como resistencia ante aquella. (Según dicho cálculo los letrados son débiles, pusilánimes o cuerdos.) Entonces éstos no podrán en peligro su estatuto de privilegio que disfrutan en la sociedad.

















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