Obama acaba de anunciar la liberalización de los viajes a Cuba (solo para los cubano americanos) y el permiso para un incremento de las remesas, dos medidas controversiales por su esencia discriminatoria, ¿por qué los cubano americanos sí y el resto de los norteamericanos no?; el hecho es que muchos suponen que esto pudiera influir en el gobierno cubano, incluso proponen “respuestas” cubanas al “gesto” norteamericano que van desde la liberación de los presos políticos al levantamiento de las restricciones que tienen los cubanos para viajar.Pensando con los pies en la tierra, debemos decir que cualquier apertura o distención real en las relaciones con Estados Unidos, no se producirá por eventos unilaterales o secuencia de “gestos” correspondidos; se requiere un trabajo diplomático de base, sentarse a la mesa, con una agenda específica, negociar y llegar a acuerdos preliminares sobre asuntos medulares que afectan a los dos países, desde la reclamación de indemnizaciones por las nacionalizaciones de propiedades de norteamericanos en Cuba, a la reclamación cubana de indemnizar los daños que ha sufrido su economía como resultado del embargo económico establecido por Estados Unidos.
No vamos a entrar en el dilema de quien fue el que empezó la bronca o quién es el malo y quién el bueno, lo cual resulta verdaderamente infantil y contraproducente; lo importante es determinar si las condiciones para un cambio en las relaciones y una posible solución del conflicto entre ambos países están dadas.
Para sentarse a la mesa a negociar, se requiere en primer lugar de la Intención, el deseo auténtico de resolver las diferencias y normalizar las relaciones, abandonando el principio de enfrentamiento permanente que durante 50 años ha regido el pensamiento de la dirigencia Política de ambos Países, para lo cual es fundamental dejar de pensar en el otro como el “enemigo a vencer”; es decir, es menester colocarse políticamente en una posición favorable al diálogo, donde, a pesar de las diferencias que puedan existir, ambos países reconocen los derechos de su vecino y se comprometen a respetar sus respectivas soberanías. En segundo lugar se requiere de Gobiernos con poder real de decisión.
Tratemos de analizar los hechos objetivamente al margen de cualquier especulación.
Del lado cubano, lo primero que tenemos que considerar es que Fidel está vivo, y a pesar de la edad, que no es demasiada, razona y actúa como siempre lo ha hecho. Lo segundo es que a pesar de que Oficialmente no es el Presidente, sigue siendo quien manda, de eso no pueden quedar dudas.
Así que por ahora, con quien se negocia o no es con él, con nadie más, y él ya ha dicho lo que piensa: “Obama parece ser un buen hombre”, con lo cual además ha tendido el “puente” por el que Obama sin lugar a dudas cruzará en el momento oportuno, siempre acorde a los “intereses” de los Estados Unidos, como él mismo Obama ha dicho, y estos “intereses” no tienen por qué coincidir con los intereses de los cubanos de a pie, aunque indudablemente deberán coincidir con los “intereses” del Gobierno Cubano.
Todo lo demás que ha ocurrido son eventos coyunturales, que en nada influyen sobre la Política exterior del País o los planes internos del Gobierno.
Del lado norteamericano, Obama es Demócrata, no Republicano, la comunidad cubano americana está muy dividida, ya no es lo que era hace 20 años y al menos un 60% vería con buenos ojos un restablecimiento de las relaciones entre ambos Países sin importar si el Gobierno cubano elimina o no las restricciones impuestas a sus ciudadanos.
Todos los Países de América han regularizado sus relaciones con Cuba o están en vías de hacerlo, es evidente que Cuba hace años ya no es el “enemigo”. La izquierda continental ha abandonado las armas como vía de solución a los conflictos o lo está haciendo, entrando de lleno en el juego “democrático”, sus dirigentes hoy son parte de la burguesía en el Poder.
La prioridad de los Estados Unidos es en primer lugar salir de la crisis, recuperar el crédito como vía para incentivar la economía y recuperar su influencia en el Hemisferio cortando de tajo las manos de rusos y chinos que intentan ocupar espacios y que el gobierno cubano utiliza inteligentemente como piezas de cambio.
Solo es una cuestión de tiempo para que tengamos una embajada norteamericana en la Habana y una cubana en Washington…
Honestamente pienso que, hoy por hoy, a nadie en el Mundo a parte de los cubanos y algún que otro izquierdista trasnochado, le interesa realmente el debate nacional sobre si los cubanos debemos tener una Economía Socialista Estatizada, Socializada o Capitalista; a nadie le interesa realmente si destituyen a unos y ponen a otros más que por la oportunidad para el chisme y la nota amarilla; a nadie le importa si se violan los derechos humanos en la Isla o es solo una “mentira del enemigo”; a nadie le importa si el Gobierno levanta las restricciones para viajar al extranjero o si los presos políticos son liberados o fusilados; esa es nuestra bronca, porque el Enemigo, el verdadero Enemigo no está fuera sino dentro y somos nosotros mismos.

















Todo en Cuba